Todos, en algún momento, nos hemos enfrentado a una sensación incómoda: sentimos que podríamos avanzar más en nuestro trabajo, pero algo invisible nos detiene. ¿Lo reconocemos? A veces, no basta con querer cambiar. El autosabotaje puede operar como un ciclo silencioso que imposibilita avances laborales y afecta la confianza.
Romper el autosabotaje no es solo dejar de fallarnos, sino comenzar a vernos con honestidad y compasión.
En nuestra experiencia, hemos visto que estos ciclos tienen raíces profundas. Por eso, proponemos seis formas efectivas para romper con ellos y abrir nuevas posibilidades en nuestra vida profesional.
Tomar conciencia del ciclo
El primer paso para transformar un patrón es reconocer que existe un ciclo de autosabotaje. Muchas veces, repetimos las mismas conductas y excusas porque nos resultan familiares, aunque no sean útiles. El autosabotaje puede manifestarse de muchas formas: procrastinar, rechazar oportunidades, minimizar logros, o hacerse invisible en reuniones.
Desde nuestra perspectiva, invitar la conciencia es como encender una luz en una habitación oscura. Con preguntas abiertas, como “¿En qué situaciones tiendo a complicar mi propio avance?”, podemos comenzar a identificar patrones. No es raro que muchos descubran que no solo se trata de hábitos individuales, sino de creencias familiares o culturales que han aprendido a lo largo de los años.
Desafiar los pensamientos automáticos
Una vez identificados los patrones, el siguiente paso es cuestionar los pensamientos que los sostienen. Es decir, aprendemos a no aceptar todo lo que pensamos como verdad absoluta. Películas mentales del estilo “no soy suficientemente bueno” o “seguro fallo” suelen pasar por el filtro de la mente sin revisión.
- Cambiar la autocharla: Notar frases autocríticas y transformarlas en mensajes más amables.
- Detectar exageraciones: Nos damos cuenta si estamos viendo todo en extremos o generalizando demasiado.
- Pensar posibilidades: Abrirse a nuevos finales, incluso si dan miedo al principio.
Revisar las creencias heredadas
En nuestras sesiones y lecturas, notamos que muchos autosabotajes laborales nacen de creencias aprendidas en familia, organización o entorno social. Por ejemplo, la idea de que “triunfar es peligroso”, “destacar trae problemas”, o que “pedir ayuda es debilidad”.
Tomarse un momento para reflexionar sobre el origen de estas creencias puede tener un efecto liberador. Invitamos a hacernos preguntas como:
- ¿De dónde viene este miedo al éxito?
- ¿Qué escuchaba sobre el trabajo en mi entorno de origen?
- ¿A quién pertenezco si fracaso o si supero ciertos límites?
A veces, escribir estas respuestas ayuda a tomar distancia y ver el ciclo más claramente.

Establecer acuerdos internos y externos
Una clave que, en nuestra trayectoria, hemos confirmado es que el autosabotaje cede ante acuerdos. Pero los compromisos internos y externos nos dan estructura para dejar de caernos en los mismos lugares. ¿Qué significa esto?
- Acuerdos internos: Definir nuestros límites, clarificar prioridades, y dar un sentido profundo al cambio.
- Acuerdos externos: Comunicar a otros lo que queremos y necesitamos, pedir apoyo, o incluso establecer fechas y responsables.
Contar a un colega o a nuestro equipo los compromisos que estamos asumiendo puede dar fuerzas nuevas, porque pone el cambio “fuera” y no solo en la mente.
Pedir retroalimentación sincera
Nadie crece solo. Así lo confirmamos en múltiples historias laborales. Pedir opiniones honestas y recibirlas sin defensa abre caminos antes invisibles. Esto, claro, requiere humildad y un poco de coraje, pero puede resultar en percepciones que nunca hubiéramos imaginado.
Recomendamos pedir retroalimentación específica: “¿Qué ves en mi forma de trabajar que podría estar limitando mi crecimiento?” o “¿Qué harías tú si estuvieras en mi lugar?”. Los ojos externos traen pistas que a veces, desde dentro de nuestro ciclo, se nos escapan por completo.

Celebrar cada avance
Una parte fundamental de romper el ciclo de autosabotaje, según lo que hemos observado, es aprender a valorar las pequeñas victorias. Cada paso cuenta, y decidir registrarlo y celebrarlo crea un ambiente interno que invita a avanzar.
No hablamos necesariamente de grandes premios. Puede ser una pausa consciente para reconocer el esfuerzo, una libreta de logros, o compartir el avance con alguien de confianza. El acto de celebrar frena el impulso automático del autosabotaje, que suele minimizar o restar valor a lo conseguido.
Aprender a pedir ayuda
Este es, para muchos, el paso más desafiante. Sin embargo, nuestra propia práctica nos ha enseñado que pedir apoyo no es señal de debilidad, sino de madurez. Reconocer límites y permitirnos acompañamiento profesional, mentoría o soporte emocional desbloquea soluciones inesperadas.
Buscar ayuda puede consistir en una conversación honesta con alguien de confianza, pero también en acercarse a herramientas y recursos pensados para acompañar estos procesos. Lo más relevante, desde nuestra perspectiva, es dar el paso: no tener que cargar con todo solos.
Conclusión
Romper ciclos de autosabotaje en el trabajo no es un proceso lineal ni inmediato. Implica honestidad, paciencia y, sobre todo, compasión por uno mismo. Desde nuestra visión, es posible transformar estos hábitos con presencia, nuevos acuerdos y una mirada abierta hacia nosotros y nuestro entorno.
El cambio real comienza cuando nos atrevemos a vernos sin juicios y a dar pasos, aunque sean pequeños.
Preguntas frecuentes sobre el autosabotaje en el trabajo
¿Qué es el autosabotaje en el trabajo?
El autosabotaje laboral es cuando, sin darnos cuenta, repetimos acciones, omisiones o decisiones que obstaculizan nuestro propio desarrollo profesional. Puede manifestarse en formas como atrasos, procrastinación, miedo al éxito o rechazo de oportunidades. El autosabotaje es un patrón inconsciente que limita el crecimiento y la satisfacción laboral.
¿Cómo identificar un ciclo de autosabotaje?
Identificar un ciclo de autosabotaje implica observar acciones que se repiten y que, aunque no nos ayudan, las mantenemos. Preguntarnos por qué evitamos ciertos retos, minimizamos logros o caemos en excusas frecuentemente es útil. Cuando hay un patrón recurrente de bloqueo o autolimitación, es señal de un ciclo de autosabotaje activo.
¿Cuáles son las formas de romper el autosabotaje?
Las formas principales para romper el autosabotaje en el trabajo incluyen: tomar conciencia del ciclo, desafiar los pensamientos automáticos, revisar creencias heredadas, establecer acuerdos internos y externos, pedir retroalimentación sincera, celebrar cada avance y aprender a pedir ayuda. Estos pasos permiten iniciar un cambio consciente y sostenido.
¿El autosabotaje afecta mi productividad?
Sí, el autosabotaje puede afectar la productividad porque nos mantiene en estados de duda, falta de acción o postergación. Esto da lugar a frustración y pérdida de motivación. Al romper los ciclos de autosabotaje, la persona puede trabajar con mayor claridad y alcanzar sus objetivos más fácilmente.
¿Vale la pena buscar ayuda profesional?
Buscar ayuda profesional suele ser muy beneficioso cuando el autosabotaje es persistente o difícil de cambiar solo. Un acompañamiento externo ofrece perspectiva, herramientas y apoyo para comprender y gestionar los patrones limitantes. La ayuda profesional puede acelerar el proceso de transformación y generar resultados más duraderos.
